Saltar al contenido
Fundación Scalabrini de México

Noticias / Análisis

“No están solos”: solidaridad y esperanza para las personas refugiadas

Análisis 4 min de lectura Comunicación FSMX

Un joven y una mujer sonríen abrazados en el patio de una casa de acogida
Un joven y una mujer sonríen abrazados en el patio de una casa de acogida

Cada 20 de junio, el mundo hace una pausa para mirar de frente una de las realidades más dolorosas de nuestro tiempo: la de millones de personas obligadas a abandonar su hogar. El Día Mundial del Refugiado, establecido por las Naciones Unidas, no es solo una fecha conmemorativa. Es un recordatorio, una denuncia y una promesa: que ninguna persona desplazada está sola.

En 2025, el lema que guía esta jornada es claro y desafiante: "Solidaridad con los refugiados". No se trata solo de discursos. Es un llamado a la acción concreta, a la empatía activa y a la construcción de comunidades donde quienes huyen puedan reconstruir su vida con dignidad.

Un mundo en movimiento forzado

Al finalizar junio de 2024, más de 122.6 millones de personas vivían desplazadas por la fuerza. De ellas, 43.7 millones eran refugiados reconocidos y 4.4 millones eran apátridas, según datos del ACNUR. Estas cifras, que reflejan conflictos prolongados, persecuciones, crisis climáticas y colapsos sociales, no dejan de crecer.

Las guerras en Siria, Ucrania y Sudán, el deterioro de las condiciones en Venezuela, Afganistán o Haití, y la violencia en Centroamérica empujan a familias, madres, niñas y jóvenes a cruzar fronteras en busca de algo tan básico como sobrevivir. 2025 tampoco ha ofrecido tregua: las necesidades de reasentamiento de personas refugiadas superan ya los 2.9 millones, un aumento del 20% respecto al año anterior.

México: tierra de paso, refugio y esperanza

En este contexto, México ha pasado de ser un país de tránsito a convertirse en un destino clave. En 2023 se registró un récord de más de 140,000 solicitudes de asilo y, para 2024, la cifra ronda las 80,000. Solo en los primeros tres meses de 2025, más de 16,100 personas ya habían solicitado protección internacional en el país.

La mayoría llega desde Honduras, Cuba, Haití, El Salvador y Venezuela. Buscan seguridad, pero también futuro. En ese trayecto, el país se enfrenta al desafío de garantizar derechos, ofrecer oportunidades e integrar a quienes deciden quedarse.

Red de casas Scalabrini: hospitalidad en acción

En este panorama, la red de casas Scalabrini se convierte en faro de dignidad. Inspirados por la misión de los Misioneros de San Carlos Borromeo y con presencia en la Ciudad de México, Tijuana, Ecatepec y Guadalajara, los scalabrinianos trabajan incansablemente para ofrecer un acompañamiento integral a personas migrantes y refugiadas, especialmente mujeres, niñas, niños y adolescentes.

Desde sus casas de acogida, la red scalabriniana no solo brinda techo, comida, salud básica, orientación legal y apoyo psicosocial. Ofrece también escucha, calidez y oportunidades de reconstrucción. Solo en 2024 atendió a más de 15,000 personas, sirvió miles de platos de comida y acompañó temas de salud, apoyo emocional, orientación legal y atención educativa para niñas y niños, entre muchos otros.

Historias que laten

Sinaí llegó desde Venezuela con sus hijos pequeños tras un trayecto de meses. En Honduras, otra compañera migrante le habló del Centro Comunitario Scalabrini, donde actualmente no solo recibe atención, sino un lugar para descansar y empezar de nuevo. Hoy sueña con un futuro mejor.

Como ella, miles de mujeres y familias refugiadas llegan cada año a México cargando duelos, violencia, hambre y miedo. Pero también sueños, talento y ganas de salir adelante.

Solidaridad que transforma

El Día Mundial del Refugiado no es una postal de empatía pasajera. Es un llamado a expresar solidaridad con hechos: compartir historias, ofrecer oportunidades de empleo, donar tiempo o recursos, promover políticas de inclusión y levantar la voz.

La Fundación Scalabrini encarna esa solidaridad en su día a día. Con alianzas con organismos internacionales como ACNUR, la Unión Europea o el Consejo Noruego, así como con otras congregaciones religiosas, empresas y universidades, ha construido un modelo de atención basado en derechos, género e interculturalidad, con resultados tangibles.

Pero también necesita apoyo. Porque cuando la financiación internacional escasea, las primeras en sufrir son las personas desplazadas.

Elegir la empatía

En tiempos en que las narrativas de odio y exclusión resurgen, reafirmar que las personas refugiadas no están solas es un acto de humanidad urgente.

Desde un taller impartido en una casa del migrante hasta las fronteras más desoladas del mundo, cada gesto cuenta. La red Scalabrini, con sus casas abiertas y su convicción profunda, nos recuerda que la hospitalidad no es una política: es una ética.

Este 20 de junio, no basta con conmemorar

Es tiempo de involucrarse. Porque las personas refugiadas no buscan caridad, sino oportunidad. Porque no quieren lástima, sino respeto. Porque no son cifras, sino historias. Y muchas de ellas se están hilando, con fuerza, en México.


¿Quieres ser parte? Puedes donar, sumarte como voluntario o proponer una alianza desde tu empresa u organización.

Comparte esta historia

También te puede interesar

Conviértete en el motivo por el que alguien no se rinde

Con tu ayuda, podemos acompañar cada paso con dignidad y esperanza.