En su primer mensaje para la 111.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el Papa León XIV nos ofrece una reflexión profunda y urgente sobre el vínculo entre la migración, la misión y la esperanza.
En medio de un mundo herido por guerras, injusticias y crisis climáticas, el Papa nos recuerda que los migrantes y refugiados no son una amenaza: son testigos vivos de esperanza. Su coraje y resistencia, aun en las rutas más adversas, son signo de fe y de una búsqueda legítima de dignidad. En sus palabras: “En un mundo oscurecido por guerras e injusticias, los migrantes y refugiados se erigen como mensajeros de esperanza”.