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Fundación Scalabrini de México

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Jornada de los Laicos Scalabrinianos: “sean mediadores de Dios”

Espiritualidad 4 min de lectura P. Giovanni Terragni, c.s.

Un grupo de laicos y laicas rodea un globo terráqueo con velas encendidas durante una celebración
Un grupo de laicos y laicas rodea un globo terráqueo con velas encendidas durante una celebración

Mensaje de la Dirección General. El 12 de abril celebramos a los Laicos Scalabrinianos, recordando la fundación de la Asociación de Patronato San Rafael (1889), signo concreto de la visión profética de San Juan Bautista Scalabrini. En esta ocasión, el P. Giovanni Terragni, responsable del Archivo General Scalabriniano, propone una reflexión que nos conduce a las raíces de este servicio. A través de las palabras del Fundador y del relato de las primeras experiencias, pone de relieve el papel decisivo de los laicos desde los orígenes: no simples colaboradores, sino protagonistas de una misión compartida, llamados a ser "mediadores de Dios" en la historia.

Mons. Scalabrini, al construir su obra religiosa y social para los emigrantes, buscó la colaboración de todos: de la Santa Sede y del Gobierno, del clero y del laicado, y de todas las personas de "buena voluntad", pues "la caridad no conoce partido", afirmaba Scalabrini. El fundador del instituto religioso —masculino, femenino y laical— para los emigrantes estaba convencido de que ninguna fuerza humana válida, aunque vinculada a tendencias diferentes de la católica, podía considerarse ajena a la obra de asistencia a la emigración nacional.

En respuesta a su llamado, muchas personas de buena voluntad se comprometieron a colaborar con él en esta obra de "redención moral del emigrante". En su proyecto de asistencia a los migrantes quiso incluir de manera explícita la participación y la colaboración de los laicos. A ellos se dirigió con estas palabras:

Reconoced, oh laicos, la nobleza y grandeza de vuestra misión. Vosotros, los laicos, podéis hoy muchísimo; podéis llegar allí donde nosotros, por prejuicios comunes, no tenemos acceso; podréis realizar con éxito muchas obras que nosotros, por las dificultades de los tiempos, no podemos. Sed, pues, mediadores de Dios.

La Asociación San Rafael: una red de caridad y protección para los migrantes

Junto a su instituto religioso para la asistencia de los emigrantes, Scalabrini promovió también la presencia y la colaboración de los laicos, constituyendo en 19 ciudades italianas los "Comités para la emigración", bajo la dirección del marqués Volpi Landi, de Piacenza.

En 1889 se dio forma concreta a su programa fundando la Asociación San Rafael, compuesta principalmente por laicos y misioneros. Actuaba especialmente en los puertos de salida y de llegada de los migrantes, y a bordo de los barcos que, cargados de emigrantes, cruzaban el océano hacia las Américas, con el fin de atender sus necesidades espirituales y materiales. Entre sus tareas:

  1. Sustraer a los emigrantes de las vergonzosas especulaciones de ciertos agentes de emigración.
  2. Establecer una oficina para la colocación de los emigrantes desembarcados en los puertos de América.
  3. Prestar ayuda en caso de desastres o enfermedad, tanto durante el viaje como después del desembarco.
  4. Combatir con determinación —permítaseme la expresión— a los "traficantes de carne humana".
  5. Asegurar la asistencia religiosa durante la travesía, después del desembarco y en los lugares donde los emigrantes se establecieran.
  6. Promover leyes más justas en materia de emigración, especialmente en los aspectos sanitarios de los barcos y de los lugares de asentamiento, y favorecer la alfabetización, interviniendo ante los gobiernos para impulsar la promulgación de leyes a favor de los emigrantes, como ocurrió con la ley italiana de 1901.

El laicado scalabriniano hoy

Hoy, junto a los misioneros scalabrinianos presentes en 35 países, se han formado —o se están formando— grupos de laicos que han asumido el carisma de Scalabrini. En sinergia con ellos anuncian el Evangelio con la palabra y el ejemplo, trabajan por el reconocimiento de los derechos humanos y civiles de los migrantes y contribuyen a la construcción de una humanidad más fraterna, respetuosa de la dignidad y de los derechos de todos.

Muchas cosas han cambiado desde los tiempos de Scalabrini. La migración hoy, por un lado, reproduce los mismos esquemas trágicos de los siglos XIX y XX; por otro, revela una realidad nueva, más diversa y compleja. Asistimos a una mezcla de pueblos, culturas y religiones. Aumentan de manera impresionante los refugiados y desplazados, víctimas de guerras, pobreza y cambios climáticos. Al mismo tiempo, crece la presencia de personas pertenecientes a religiones no cristianas en países de antigua tradición cristiana. Todo ello manifiesta el rostro complejo y heterogéneo de la convivencia humana, no exento de tensiones e incomprensiones.

Como testigos de inmensas tragedias —miles de migrantes que mueren en el Mediterráneo, en ríos fronterizos o al atravesar desiertos— a menudo somos incapaces de percibir la profunda transformación de una nueva humanidad que se está gestando ante nuestros ojos, incluso a través de estas tragedias. Esta realidad interpela a todos, y en particular a los cristianos, a asumir una solidaridad concreta y una colaboración activa.


P. Giovanni Terragni, c.s. Archivista General

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